Sobre lo visceral duerme tu espalda,
Tejida en lo mas ahorcado de mi entereza.
Es un grito de ríos,
que se agota apenas toca el aire
y hace repulgues y balanceos
en los costados de la rima
del entero de tus cotillas
atadas por la inercia
una a una esculpidas
para la perfecta labor de mi cárcel.
de la cárcel que exige mi peregrinaje
fantasioso continuo
en las cegueras
en los parches que mis dedos
de uñas masticadas,
quisieron colgar en lo terso
de mi pequeño pecho.
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