jueves, 11 de agosto de 2011


No si no, ni quien va ser, ni quién fue, ni quien ha sido. Quien entró en casa sin tocar la puertita, quién se quedó afuera por adorar el frío.
El otro día fue mucho mejor que ayer, y seguramente será tan triste como pasado mañana.
No te culpo, no nos culpemos.
Me canta el cuerpo, de a poco, se llena de gotas de inmenso amor. Se desenreda licuando en su interior el aliento a fémina viviente, en el laberinto ansioso.
Me canta el cuerpo, espera, se intriga. Pareciera nuevo el brillo de las barandas.
Parece todo nuevo, no es necesario que nada deje de transcurrir, me llama el canto de tu cuerpo.
Me canta el cuerpo, y me canta la piel.
Las flores no están demoradas, se adelantó el calor, se adelantó el calor y me canta la piel.
La piel quiere que el viento la toque. Toda sola, libre, para poder poner en evidencia la suavidad. Para destaparse.
Recuperar la dimensión que hace una sombra seria sobre los árboles.
El trote en tus pestañas.
Me canta el cuerpo y te llama. Como recién nacido, como potable de diluirse en la espesura que no es nuevo, es de nuevo.
Me canta el cuerpo. Y te llama, o te va a buscar.

Que el sol marque el declive de la ensoñación.
Hasta que venga el cuerpo y se calme el cuerpo.

miércoles, 20 de julio de 2011

Te libero de las genuflexiones que generan mis deseos....

Que otra vez tu obra sea producto de tus intensiones,
nunca fue de otro modo.

Podríamos ver como todo se soluciona.
Al final del camino deseamos canteros distintos.

Que otra vez sea como nunca fue de otro modo.
Tu deseo es la torre enorme que guió mis días...
ahora tengo que voltearla.

Espero no le duela a tu árbol.
Y que venga la luz sobre el mío.

que en algún momento de la paz supuesta se decida conversar lo que hay que conversar.
siento que riego plantas, para mandarlas de viaje.
ahora nos toca hablar,
aunque no te dejen los guías de tu vida.

Que hago con mi tiempo corazón caliente?
Como creo este castillo de arena,
si no sé donde será el lugar para ponerlo.

El saludo de despedida me tira de la ropa
ahí estaremos tu y yo.
Contorneados. Esquivados.

Es el momento de conversar lo que hay que conversar.
Yo no puedo perder...no es esa mi manera.

Y te libero de las genuflexiones de mis deseos.
Pero dame una copia de tu estante de intenciones,
decisiones o rutas de viaje.
Y liberame de las fenuflexiones de tus deseos.

viernes, 15 de julio de 2011

Comienza el viaje al centro del sol
Al nivel del aire que desnivela
Alrededor de la fuerza
Que camina ceniza, la traga
Y el regreso en la despedida
Del sol
Bajo el nivel de la tierra
En el esfuerzo del músculo
Cuando ríe y escupe, y escupe

Es la tierra que desahoga
Todo un vertedero de suavidad
En las colinas de cada pómulo
Que se revela bajo la luz
Como terriblemente pálido.

Va a encontrar mi deseo tu forma
En los moluscos teñidos de marrón
Que contraatacan en el río
Al más arriesgado de los vientos.


(el mundo es muy pequeño en bicicleta).

a mi príncipe

Hace poco se atrevió mi vista de soslayo a poder mirarte a los ojos en las fotos. Tus verdaderos ojos, aunque apapelados, amarillentos en algún  rincón, estoy mirando tus ojos.
Cada mañana me vislumbra la tristeza de estar perdiendo lo real…Si mi mundo es un manjar en mis sienes. Mis hombros vencen el frío y descartan las sábanas, perfectamente blancas, para probar la crudeza de la soledad. Y el calor cultivado en mis ojos cerrados, haciendo caricias al universo, generando un mar para tu no estar, no habitar nunca el jamás de tu no figura.
Solo tengo los ojos, bajo la sombra de una escalera, recordando la mala suerte, haciendo un eco que juzga mi día a día. Porque a la mañana observo la fibra sabia del contorno de tus pestañas. Y la piel del cuello se reserva el deseo del contacto. Se conmueve el diámetro pequeño de mis tobillos bailando el entre sueño que hace crecer el pasto en mi almohada.
Acorto mis lapsos de respiración, recorro el envoltorio de mis oídos provocando escalofríos, uso mis manos para acariciar mi propio cabello. Y sueño, y al caer sobre el horario exacto de lo burdo, el sol ya se elevó por todo el cielo; y me llama la merienda de niña, me llaman tus letras, tu música, tu ejemplo con mayúsculas, me llaman los quejidos de una ciudad que no deja de ser amarilla.

Y me llamás vos, como nunca me llamás vos. En silencio, me llama lo increíblemente extraño, lo intangible: me llamás vos. Y corren mis pies, buscando un envoltorio para no tropezar nunca. Para no fallar a la fuerza, guardo tu voz en un cofre con un eco eterno, nunca olvidar las palabras dulces, casuales…guardo tu voz, tus ojos…y el suburbio de tu espalda. Puedo guardar tu vientre, tus omoplatos. Puedo guardar todo lo que me des a diccionario, para no olvidarlo, sin tocarlo, para no extrañarlo, lo que necesito….es que al menos no faltes en el mundo de mis sueños.

martes, 12 de julio de 2011

A otra cosa mariposa

Puse por última vez los pies en esa tierra arenosa, que había que trabajar mucho para preparar. Pisé nuevamente esa tierra que nunca me incentivó a labrarla. Como un dictado de mi padre el rigor, que se acopla a las nubes en hacer un lagrimón de la imagen que cerró mi ciclo. Uno de mis tantos ciclos.
Ví como se perfilaba la hilera de ligustros del fondo. Como volvían a salir las flores cuyos pétalos eran duros cabellos rojos. Olí el perfume del aire, noté el color de la tierra, de los reflejos. Palpé nuevamente mi admiración al ver como la hierba tiene pequeñas y sencillas gotas de colores de tres pétalos. El modo en que me gusta que el sol rebote contra las tonalidades verdes. Y el sol del final de la primera parte de la mañana convirtió el verdeo que nunca toqué en un celular paraíso.
Me quedó una última imagen bella después de ver tanto vacío. Después de no ver.
Me devolvió ese espacio antes de que me marchara para siempre algo que me había robado: que me encandile el color de las plantas.
Y se lo agradecí sonriendo con mi lagrimón…que cayó perfectamente sobre la tierra.

Y el perro me saludó. Antes de irme. A otra cosa mariposa.

lunes, 11 de julio de 2011

Ahora que sucumbo a otra escalonada de mis fantasías. Ellas son hermosas…mis fantasías son hermosas burbujas viajando por el cielo y la tierra. Categorizan todo mi ser interno, tanto así que a veces se concentran en terribles remolinos que hacen pié en la carencia, en lo radiante de la descompostura. Mis fantasías atan nudos entre los cordones de mis dos zapatillas, pero me permiten el lujo del vuelo, a peso de tropezón mis fantasías vuelan.
Y ciertas veces se hacen un remolino tan caudaloso, que me obligan a residir en la carencia nuevamente.
Resido en la carencia de tus pasos, en la vegetación de tu saber, en lo corrosivo de tu audacia…en el inimaginable pedazo de tierra fértil que cuelga de tus hombros, y la fantasía se alza con tu nombre mayor por sobre todos los cielos que acontezco.

viernes, 8 de julio de 2011

Yo me desnudo de paredes.
              Andando las ramas que se tuercen
(en mí, en mi costa culposa, en mi costa)

Yo me desnudo en paredes
               Saliendo sin alas que se pliegan
(en mí, en mi espalda curvada, en mi espalda).

Yo me desnudo las paredes.
              Llorando en silencio el aullido
(en mí, en mi garganta imparable, en mi garganta)